Claustrofobia

La claustrofobia es el miedo irracional a los espacios confinados.

¿Le aterra la idea de quedarse encerrado en un ascensor? ¿Le da miedo meterse en un aparcamiento subterráneo o pasar por un túnel? ¿Le asusta ir en autobús, en tren o en un avión? ¿Sería capaz de estar en una habitación oscura, pequeña y cerrada durante algún tiempo?

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Es normal temer al quedar atrapado cuando hay una amenaza real, pero las personas con claustrofobia se vuelven temerosas en situaciones donde no existe un peligro obvio o realista.

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia es una forma de trastorno de ansiedad, en el cual un miedo irracional a no poder escapar o ser cerrado puede conducir a un ataque de pánico. Se considera una fobia específica de acuerdo con el Manual de diagnóstico y estadística 5 (DSM-5).

Cómo identificar a un claustrofóbico

Se caracterizan por padecer un miedo intenso a situaciones relacionadas con espacios cerrados: habitaciones pequeñas, habitaciones cerradas, sótanos, bodegas, túneles, ascensores, el metro, etc. En general, estas personas no suelen tener miedo sólo a una de estas situaciones, sino que experimentan temor en cualquier situación que implique cierre, restricción o confinamiento, como por ejemplo, estar debajo del secador de la peluquería, esperar en la cola del supermercado, atravesar unas puertas giratorias, meter la cabeza debajo del agua, etc. Además, el temor no se centra sólo en el espacio cerrado en sí mismo, sino en lo que podría ocurrir “dentro” de ese espacio. Por ejemplo, la persona teme que en el ascensor no habrá suficiente aire, no podrá respirar y se ahogará.

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La claustrofobia incluye dos componentes

Miedo a la restricción

Es decir, al confinamiento, ya que los espacios cerrados pueden suponer una limitación de movimientos, la persona manifiesta “sentirse atrapada”.

Miedo al ahogo

La persona manifiesta una sensación de falta de aire, de asfixia.

Cuáles son las causas de la claustrofobia

El temor a los espacios cerrados es un miedo irracional. La mayoría de personas claustrofóbicas que se encuentran en una habitación sin ventanas saben que no están en peligro, sin embargo, tendrán miedo hasta el punto de incapacitar al individuo, y muchos no saben por qué. La causa exacta de la claustrofobia es desconocida, aunque hay teorías. La aparición de la claustrofobia se ha atribuido a muchos factores, incluyendo:

Reducción en el tamaño de la amígdala

Se necesita la amígdala para el acondicionamiento de miedo, o la creación de una respuesta de lucha o huida.

Experiencia traumática en la infancia

Algunos ejemplos de experiencias comunes que podrían resultar en la aparición de la claustrofobia en los niños (o adultos) son los siguientes: encerrarse en una habitación oscura y no encontrar la puerta o el interruptor de la luz, encerrarse en una caja o un armario, caerse a una piscina y no saber nadar, perderse en una multitud y no encontrar a los padres, meter la cabeza entre dos barrotes y luego no poder sacarla, etc.

Predisposición genética

Personas con predisposición genética a contraer claustrofobia.

Síntomas de la claustrofobia

La claustrofobia es un trastorno de ansiedad. Los síntomas generalmente aparecen durante la infancia o la adolescencia.

Síntomas-de-la-claustrofobia

Estar o estar pensando en estar en un espacio confinado puede desencadenar temores de no poder respirar adecuadamente, quedarse sin oxígeno y angustiarse por estar restringido.

Cuando los niveles de ansiedad alcanzan un cierto nivel, la persona puede comenzar a experimentar:

  • sudoración y escalofríos
  • ritmo cardíaco acelerado y presión arterial alta
  • mareos, desmayos y aturdimiento
  • boca seca
  • hiperventilación o “respiración excesiva”
  • Sofocos
  • temblor o temblor y una sensación de “mariposas” en el estómago
  • náusea
  • dolor de cabeza
  • entumecimiento
  • sensación de asfixia
  • opresión en el pecho, dolor en el pecho y dificultad para respirar
  • impulso de usar el baño
  • confusión o desorientación
  • miedo a daño o enfermedad

No son necesariamente los espacios pequeños los que provocan la ansiedad, sino el miedo a lo que le puede pasar a la persona si se limita a esa área.

Esta es la razón por la cual la persona teme quedarse sin oxígeno.

Ejemplos de espacios pequeños que podrían desencadenar ansiedad son:

Claustrofobia atrapada

La claustrofobia puede deberse a una sensación de estar atrapado, y lo que podría suceder si permanecen confinados a esa área.

  • ascensores o vestuarios en tiendas
  • túneles, sótanos o sótanos
  • trenes y trenes de metro
  • puertas giratorias
  • aviones
  • baños públicos
  • autos, especialmente aquellos con cierre centralizado
  • áreas abarrotadas
  • lavados de autos automáticos
  • algunas instalaciones médicas, como escáneres de resonancia magnética
  • habitaciones pequeñas, habitaciones cerradas o habitaciones con ventanas que no se abren

Las reacciones incluyen:

  • Revisar las salidas y permanecer cerca de ellas cuando entran a una habitación
  • sentirse ansioso cuando todas las puertas están cerradas
  • quedarse cerca de la puerta en una fiesta llena de gente o reunión
  • evitando manejar o viajar como pasajero cuando el tráfico es probable que esté congestionado
  • usar las escaleras en lugar del ascensor, incluso si esto es difícil e incómodo

La claustrofobia implica un temor a ser restringido o confinado a un área, por lo que tener que esperar en la cola en el proceso de pago también puede causar problemas en algunas personas.

Consejos para hacer frente a este tipo de fobia

Las estrategias que pueden ayudar a las personas a enfrentar la claustrofobia incluyen :

Primeramente, quedarse quieto si ocurre un ataque. Si maneja, esto puede incluir detenerse al costado de la carretera y esperar hasta que hayan pasado los síntomas.

Recuérdate a ti mismo que los pensamientos y sentimientos atemorizantes pasarán
tratando de enfocarse en algo que no sea amenazante, por ejemplo, el paso del tiempo u otras personas.

Respira lenta y profundamente, contando hasta tres en cada respiración y desafiando el miedo recordándote a ti mismo que no es real.

Visualiza resultados e imágenes positivos.

Las estrategias a más largo plazo pueden incluir unirse a una clase de yoga , elaborar un programa de ejercicios o reservar un masaje de aromaterapia para ayudar a sobrellevar el estrés.

Cómo actúa la claustrofobia en la vida diaria

Se estima que la claustrofobia puede afectar, aunque en distintos grados, a una de cada 20-30 personas. El origen de esta fobia puede producirse en cualquier momento de la vida, ya sea en la infancia o en la edad adulta, aunque la edad de inicio promedio suele bordear los 20 años.

A pesar del alto porcentaje de afectados, son pocos los pacientes con claustrofobia que solicitan ayuda profesional al respecto, ya que creen poder controlarlo simplemente evitando los lugares cerrados, es decir no afrontando ni enfrentándose a la situación temida, sin darse cuenta de que poco a poco esta decisión va a producir un efecto de generalización a nuevas situaciones fóbicas, lo que puede llegar a interferir cada vez más en su vida diaria social –al ser incapaz incluso de acudir a cines, discotecas e incluso en su desempeño laboral; no poder trabajar en oficinas pequeñas, en determinados trabajos en los que haya que viajar o cuyos espacios sean cerrados u oscuros.

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Referencias

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17610281

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